ORACIÓN Y CALOR DE ACOGIDA

Ayer en la oración-cena que realizamos todos los miércoles tuvimos una oración muy especial por el lugar y el ambiente de juventud que continuamente interroga con fuerza sobre el sentido de todo, fue una oración que llamaba al Espíritu e invitaba a la introspección para luego explotar toda la inspiración provocada por el. La oración es un diálogo; pero para poder orar es indispensable que yo descubra que estoy con alguien que me conoce, que me escucha, que capta todo lo que siento y todo lo que digo, y lo entiende perfectamente. Por eso tengo que recordar que el Espíritu Santo no es una energía que me sana o que me hace bien. Es mucho más que eso, porque es Alguien , capaz de conocer y de amar perfectamente. Él me llama por mi nombre, me reconoce, porque él es Dios , y tiene una inteligencia infinita, una capacidad de captar todo a la perfección, sin que nada pueda escapar a su atención. Por eso no hay cosa que yo pueda ocultarle , ni sentimientos, ni plane s...